Reinaugurando el pequeño restaurante familiar

  1. ¿Han visto esas películas, series, comics y hasta libros donde una persona es feliz porque obtiene una herencia de un tío que falleció?, a mí me ocurrió y en realidad no soy feliz. Y lo digo porque yo amaba a mi tío y no me esperaba ni su pronta partida ni ésta responsabilidad, la que mi tía me legó en su mayoría ya que ella no estaba en condiciones de atenderla y me pidió encarecidamente que le siguiera dando vida. No me pude negar y me tocó aprender desde cero y a pronta velocidad.

El negocio tenía algunas pequeñas deudas y un poco de descuido ya que mi tío tuvo inconvenientes, pero eran de fácil recuperación. Entonces en una semana junto a mi hijo y amigos estuvimos arreglando, añadiendo, limpiando todo para darle un estilo más moderno y así atraer nueva clientela y satisfacer a la ya establecida.

Mi novia me dijo que para mantenerlo limpio, tanto el local como el agua que utilizaría para toda la comida, comprara un generador de ozono. Reconozco que no sabía que se podía generar de manera artificial, por eso le pedí a ella que me diera mas información  y con un clic directo en un enlace destacado, me llevó a una página que no sólo los ofrecía, me documentaba sobre lo prolijo del uso del mismo.

Hoy por hoy, el restaurante tiene un buen éxito por sus platillos, atención, pulcritud, porque hay un ambiente muy fresco y los precios, además de bebidas naturales hechas con el agua 100% pura que el ozono nos brinda. La combinación perfecta para dar honra y continuidad al legado de mi tío.

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